miércoles 13 de abril de 2011

Pelo Carmín.

Con una especie de suspiro y un recuerdo sonando en el fondo, me toma las manos y atina a sonreír.
Esa sonrisa llena de pecado, con los labios pálidos y el pelo carmín.
Como si pudiera esconderse tras todo el rastro de soledad de sus ojos, levanta la mirada desafiante.
No la culpo.
Ella sabe que seré parte de su pasado y yo creeré en mi soñador futuro, envolviéndome en soñadores besos que no podré tener.
Suena la batería y despierto.
Solo hay una silla vacía frente a mí.
Yo juraba que no podía soñar despierto oliendo el pelo carmín.


(Basado en Andrés Spinova)

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